Paraguay requiere de 60.000 unidades de sangre por año

El 20 % de la demanda es cubierta anualmente en todo el país. La donación voluntaria es la más segura porque, en general, la hacen personas sanas. Por cada donante, tres pacientes son beneficiados.

 

El 90 % de la población paraguaya lleva el grupo sanguíneo ORH+, que es el más común y, por consiguiente, el más requerido para las transfusiones sanguíneas en enfermos crónicos y accidentados. Este tipo de sangre es el conocido como universal, porque es el que salva vidas en todos los casos. Es compatible con los demás grupos, sobre todo en los casos difíciles. La demanda anual de unidades de sangre asciende a 60.000 y solo se llegan a cubrir 12.000 unidades, según el Programa Nacional de Sangre, dependiente del Ministerio de Salud Pública (MSP). UN POCO HACE MUCHO. Un cuarto de litro de sangre puede salvar la vida de tres pacientes que reciben tratamiento contra el cáncer, o que se someten a cirugías complejas, transplantes de órganos u operaciones por accidentes de tráfico. Todos estos procedimientos no serían realizables sin la donación de sangre. «El paraguayo es solidario y tiene intención de ayudar, pero el temor lo frena a la hora de donar sangre; aún persiste el tabú por falta de información», opina la doctora Elsy Vargas de Salinas, directora del Centro Nacional de Transfusión. «Apuntamos a los donantes voluntarios, que son los que se acercan porque saben que están sanos y no se sienten presionados ante el cuestionario ni los controles previos a la donación, lo que sí ocurre con los donantes de reposición que vienen presionados, porque un amigo o pariente requiere con urgencia de la sangre», afirma Vargas. En tres años, aumentó 3 % la donación voluntaria, cifra valorada por la profesional, aunque el país se encuentre lejos de la cantidad ideal, que es el 100 %. Sin embargo, cada año existe más conciencia sobre la importancia de la donación para los que necesitan. «Lo que pretendemos es que la sangre esté disponible cuando el paciente la necesite y no que el paciente espere por sangre donada», reflexionó la doctora. En el Hospital de Clínicas de San Lorenzo, donde son atendidos niños con leucemia, la necesidad de donantes diarios es de 20 y actualmente reciben a 5. En un hospital de adultos con otras patologías, la necesidad de donantes diarios es de 60. «La del grupo universal es la que más necesitamos, porque aunque tengamos un paciente con un grupo de sangre difícil, puede recibir este tipo. Por eso hacemos un llamado a todos, sin discriminación de tipo de sangre, que vengan todos; y lo más importante, que se conviertan en donantes fieles, que son los que donan más de una vez al año», señala la doctora Claudia Rodríguez, interina en la jefatura de la Unidad de Medicina Transfusional del Hospital de Clínicas de San Lorenzo. Si logran que un donante se acerque dos veces al año, ya es todo un logro, asegura. Explica que de 100 donantes voluntarios que reciben, por lo general, se desecha una unidad por serología positiva de alguna enfermedad; en el caso de la donación por reposición, el desecho sube al 15 %. En cada donación se gastan 70 dólares (G. 350.000) por los insumos y los análisis que requiere la unidad que será utilizada. Cuanto más donantes voluntarios se acerquen, la reserva en los bancos de sangre estará garantizada. DÓNDE DONAR Banco de Sangre del Hospital de Clínicas de San Lorenzo. Teléfono 683-900 – Interno: 216. Centro Nacional de Transfusión Sanguínea (al lado de Emergencias Médicas). Teléfono 204668. La Casa del Donante: República Argentina 222 entre Mariscal López y Boggiani. Teléfono 606364 y 0983 723806. Banco de Sangre del Hospital Pediátrico Acosta Ñu, ubicado en Reducto, San Lorenzo (al lado del Cuartel La Victoria). EN 30 MINUTOS UNO PUEDE CONVERTIRSE EN DONANTE «El trámite entre la evaluación y la extracción demora unos 30 minutos. La donación en sí, solo 10 minutos», explica Claudia Rodríguez, jefa interina de la Unidad de Medicina Transfusional del Hospital de Clínicas de San Lorenzo. Agrega: «Lo máximo que se siente es una punción en el inicio». Invita a los voluntarios que se animen a donar sangre. La intención es alentar a los que aún permanecen en la duda de donar o no por los efectos que puede causar el hecho de desprenderse de un poco de sangre. El voluntario que se acerque como donante es sometido a un examen físico en el que se verifica el peso, la presión arterial, de hemoglobina, para descartar anemia, y luego pasa a un interrogatorio para evaluar sus conductas de riesgo, antecedentes familiares y de salud. El cuestionario es estandarizado para todos los países y se requiere sinceridad, afirma Rodríguez. Destaca que los jóvenes son los que más se acercan a donar sangre y que la práctica permite que lo hagan personas de hasta 60 años. Luego, el voluntario reposa por unos minutos mientras recibe un refrigerio para reponer energías. «La sugerencia que hacemos es que beba mucha agua para recuperar el volumen de la extracción y en unos minutos puede salir normalmente y continuar con sus actividades habituales», afirma la funcionaria. La unidad donada es sometida a un análisis previo a la transfusión, proceso que demora 24 horas, por lo que es importante contar con sangre de reserva para las urgencias que se presentan diariamente en los centros asistenciales de todo el territorio.